Ópera y conciertos en Praga




    Andrea Chénier, Ópera de U. Giordano

    Andrea Chénier, Ópera de U. Giordano

    Cuando Andrea Chénier, la obra maestra de Umberto Giordano, fue representada por primera vez en el Národní divadlo, el Teatro Nacional de Praga, en 1897, un año después de su première mundial, el amor chocaba con el deber sobre un telón de fondo de uno de los periodos más tumultuosos de la historia europea. Inspirada en la vida real de un poeta francés enviado a la guillotina en los últimos días del Terror, esta ópera representa de una manera totalmente convincente los conflictos que acosaban a cada individuo, tanto hombre como mujer, cuando los ideales de la Revolución Francesa fueron corrompidos por sus líderes.

    Con libreto de Luigi Illica, quien siempre será recordado por su larga colaboración con Giacomo Puccini, Andrea Chénier se estrenó el 28 de marzo de 1896 en el Teatro alla Scala de Milán. Menos de dos meses antes, La bohème se había representado por primera vez en Turín. El verismo italiano estaba tomando el mundo musical con gran fuerza.

    Los momentos clave en Andrea Chénier son propiciados por el personaje de Gérard, un sirviente de una familia aristocrática que asciende a una posición de autoridad en la administración jacobina. Celoso del amor entre Chénier y Maddalena, Gérard denuncia a Chénier como enemigo del Estado. Sin embargo, cuando Maddalena ruega a Gérard que busque un aplazamiento para Chénier, se rebela contra sus maestros políticos y trata de enmendar sus acciones.

    Hay algo sobre el horror que acompaña el derrocamiento de la monarquía francesa que nunca deja de fascinarnos: los ideales de la época romántica usurpados por una lógica distorsionada que condujeron a la crueldad y a la traición. Contados con música, estos relatos parecen tener más poder todavía.

    Dada la frecuente brutalidad de su temática, podría pensarse, si bien no es así, que la ópera italiana de los últimos años del siglo XIX había dejado de lado el lirismo que caracteriza las tradiciones establecidas en sus inicios; la era del bel canto dirigida por Rossini, Bellini y Donizetti.

    En el caso de Andrea Chénier, nada podría estar más lejos de la realidad. El gran logro de Giordano fue expresar la tristeza de la narrativa a través de una música infaliblemente hermosa, tanto para solistas como para coros; un claro ejemplo de ello es la escena final, cuando Maddalena y Chénier son conducidos al patíbulo.




    image National Theatre Prague / Národní Divadlo