Ópera y conciertos en Praga

Teatro Nacional de Praga


I, € 28



El Diablo y Catalina, Ópera de A. Dvořák

El Diablo y Catalina, Ópera de A. Dvořák

A veces las grandes óperas se inspiran en el guión elegido por su compositor; en otras ocasiones, la calidad de la música parece ser casi demasiado buena para el cuento al que acompaña. Ésta es la impresión que tenemos al encontrarnos por primera vez con El Diablo y Catalina de Antonín Dvořák.

Alegre e intrascendente, El Diablo y Catalina nos presenta a unos demonios (hay más de uno) que ni son siniestros ni dan miedo. Lucifer ha enviado a Marbuel para que arrastre hasta su dominio a una princesa. Sin embargo, él regresa con Catalina, cuya charla incesante y amor por la danza les conduce hacia la desesperación.

Un pastor llamado Jirka les sigue para rescatar a Catalina, aunque en realidad Lucifer y Marbuel están más que felices de dejar que Catalina se vaya del infierno. Por un lado, no pueden más con tanta energía como tiene la joven. Además piensan que Catalina y Jirka pueden ayudarles a capturar a la princesa. Permitiendo a Jirka vencer al diablo que vendrá a reclamar al chambelán de la princesa, creen que ésta tendrá una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, gracias al ingenio de Jirka y al espíritu travieso de Catalina, son Lucifer y Marbuel quienes terminan siendo engañados.

Dvořák tenía especial entusiasmo por escribir El Diablo y Catalina (o Čert a Káča en checo). Quizá había algo sobre los orígenes de la ópera que le intrigó. Un libreto de Adolf Wenig, basado en una comedia de Josef Kajetán Tyl, quien a su vez se inspiró en una historia infantil de Božena Němcová, hace que ésta sea la más checa de las óperas checas.

El compositor resultó encantado con la acogida que tuvo su nueva obra en su estreno el 23 de noviembre de 1899 en el Teatro Nacional de Praga. Elogiada por su color orquestal y por la energía con la cual su música impulsa el argumento, su narrativa y ambientación dieron a Dvořák la oportunidad de permitirse incluir en ella su amor por el folclore de su país. Así, la danza, en particular, está presente a lo largo de toda esta ópera-cuento de hadas, con un vals, una polka y una polonesa que hacen que sea un ejemplo mágico de teatro musical. Como el público de Praga descubrirá, El Diablo y Catalina demuestra que los más dispares tipos de arte (ópera y folclore en este caso) pueden convivir en perfecta armonía; especialmente cuando están en  manos de un maestro artífice como Dvořák.




image El Diablo y Catalina / Národní divadlo