Ópera y conciertos en Praga

Teatro Nacional de Praga


I, € 71
II, € 65



Lohengrin, Ópera de R. Wagner

Lohengrin, Ópera de R. Wagner

Lohengrin de Richard Wagner está estrechamente asociada a la ciudad de Praga. En una de sus muchas visitas a la capital Bohemia, Wagner descubrió Lohengrin, la leyenda anónima sobre el Caballero del Cisne, y se sintió inspirado para poner música a su historia. Es, por tanto, especialmente adecuado que dicha ópera regrese a Praga.

Cuando se estrenó Lohengrin, el 28 de agosto de 1850 en Weimar bajo la dirección de nada menos que el gran Franz Liszt, el propio Wagner estuvo ausente. Después de haber estado involucrado en el Alzamiento de mayo de Dresde el año anterior, el compositor había huido a Suiza desde su Alemania natal, permaneciendo en el exilio durante casi una década. Aunque Lohengrin fue un éxito inmediato, Wagner no llegó a verlo en su totalidad hasta 1861 en Viena.

Al principio de la ópera, Elsa es falsamente acusada por Telramund de haber matado a su propio hermano, Gottfried, el legítimo heredero del Ducado de Brabante. La joven es inocente, pero Telramund desea el Ducado para sí mismo. Elsa reza para que llegue un defensor y aparece alguien: es Lohengrin, que llega en una barca guiada por un cisne. El caballero le ofrece su protección a condición de que Elsa nunca le pregunte su verdadero nombre.

Lohengrin derrota a Telramund en combate pero, fatídicamente, le perdona la vida. Mientras Elsa y Lohengrin se preparan para su boda, Ortrud, esposa de Telramund, convence maliciosamente a Elsa de que, puesto que va a ser la mujer de Lohengrin, debería conocer su verdadera identidad. Trágicamente Elsa cede a su demanda, estableciendo así el final agridulce de la ópera. Gottfried regresa, pero Elsa muere de dolor: al saber quién es realmente su marido, debe perderlo para siempre.

A pesar de su muy querida obertura, el extracto más famoso de Lohengrin es probablemente su Coro nupcial (también conocido como Marcha nupcial). Uno se pregunta, no obstante, cuántas parejas la elegirían para hacer su propia entrada el día de su boda si leyesen el libreto de la ópera. Escuchar una melodía familiar en el contexto para el cual fue originalmente creada ofrece siempre una perspectiva diferente.

La intención de Wagner, por supuesto, era que sus óperas fuesen vistas y no sólo escuchadas. Era un maestro aumentando la tensión a través de sus narraciones y la maravillosa música que escribía para acompañar a éstas. A pesar de la longitud de sus óperas, uno nunca quiere que terminen. Lo que Wagner creó tanto para voz como para orquesta, al igual que el héroe epónimo de Lohengrin, a veces parece venir realmente del cielo.




image Lohengrin / Národní divadlo