Ópera y conciertos en Praga




    La Flauta Mágica, W. A. Mozart

    La Flauta Mágica, W. A. Mozart

    Si dan un paseo por las calles del centro histórico de Praga podrán comprobar la importancia que tienen las marionetas en la cultura de una de las más hermosas ciudades de Europa: escaparates que les incitan a comprar su propia marioneta artesanal, museos que les presentan el asombroso talento de los mejores fabricantes de marionetas de ayer y de hoy, y una tradición teatral que forma parte de la historia checa desde hace ya varios siglos.

    Las primeras referencias históricas del fenómeno cultural checo de las marionetas datan de la segunda mitad del siglo XVIII. ¿Habría conocido Wolfgang Amadeus Mozart, quien por siempre será uno de los compositores favoritos de Praga, el teatro de títeres o marionetas de los circos ambulantes de la antigua Bohemia? Y, si estuviera aún vivo, ¿cómo habría reaccionado ante la interpretación con marionetas de su última ópera, La flauta mágica, en la ciudad en la que más éxito obtuvo?

    Podríamos pensar, y con razón, que la puesta en escena del Teatro Nacional de Marionetas de La flauta mágica habría recibido los aplausos entusiastas de su compositor. Estrenada el 30 de septiembre de 1791 en el Theater auf que der Wieden de Viena, esta obra y su fantástico elenco de personajes podrían fácilmente haber sido sacados de la imaginación de un gran maestro de marionetas.

    Sus héroes, el príncipe Tamino y su compañero, el cazador de pájaros Papageno, se ven confundidos, primero por la Reina de la noche y después por Sarastro, el sumo sacerdote. Pamina es la hija de la Reina de la noche y, según los acólitos de ésta, se encuentra prisionera en el palacio de Sarastro. El príncipe y Papageno se disponen a rescatar a Pamina. Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. Cuando Sarastro se revela como el guardián de Pamina, el príncipe acepta afrontar tres retos para demostrar que es digno de la princesa. Pero ¿podrá Papageno, menos hábil que Tamino, encontrar la manera de ganar la mano de su amada Papagena?

    Mozart era un hombre cuyo sentido del humor rara vez faltaba. Es por eso que La flauta mágica, ópera que algunos eruditos consideran como un tratado sobre los méritos del pensamiento racional, es ante todo un maravilloso entretenimiento que, gracias a su decorado de cuento de hadas, se presta perfectamente a la ilusión de arte de las marionetas.



    image La Flauta Mágica / Teatro Nacional de Marionetas de Praga