Pachelbel, Mozart & Vivaldi
En el corazón de la ciudad dorada, se celebra un concierto muy especial: Pachelbel, Mozart y Vivaldi, el cual reúne a tres maestros de la melodía, el contrapunto y la invención musical. En la espléndida Capilla de los Espejos del Clementinum de Praga, este evento es una celebración de tres obras emblemáticas: el Canon en Re mayor de Pachelbel, el Divertimento en Re Mayor de Mozart y Las cuatro estaciones de Vivaldi. En las virtuosas manos de un conjunto de músicos de la Orquesta Real de Praga, estas tres obras cobran vida en la capital checa.
El concierto comienza con el famoso Canon en Re mayor del compositor barroco alemán Johann Pachelbel. A pesar del atractivo y la imperecedera popularidad de la pieza, se sabe poco sobre sus orígenes. Probablemente se compuso a finales del siglo XVII, cuando su melodía pegadiza y su característica progresión de acordes encandilaron al público por primera vez. Pachelbel era conocido por sus composiciones para órgano y de cámara, y el Canon muestra su agudo sentido del contrapunto. Observen cómo los violines forman un verdadero canon mientras el bajo continuo sigue su propio ritmo.
A continuación llega el Divertimento en Re Mayor de Wolfgang Amadeus Mozart. Esta obra forma parte de un ciclo de obras comúnmente conocido como las “Sinfonías de Salzburgo” del compositor, quien las compuso a la edad de 16 años. Inspirado por varias visitas a Italia, el niño prodigio austriaco quería probar suerte en el género del “concerto grosso”, muy popular en aquella época. Mozart inyectó su energía y virtuosismo característicos en los tres movimientos del Divertimento, mostrando una vez más su capacidad para crear melodías sencillas pero brillantes que superan los límites establecidos.
El concierto se cierra con los fantásticos conciertos para violín Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi, un ciclo de cuatro partes que llegó a definir el barroco italiano. El maestro los compuso a principios del siglo XVIII mientras contemplaba el paisaje de los alrededores de Mantua, donde se encontraba en aquella época. Hoy en día, Las cuatro estaciones siguen siendo un pináculo de la invención y la narración musicales, ya que Vivaldi utilizó todo el potencial sonoro de la orquesta barroca para recrear sonidos como los del rumor de los arroyos, el piar de los pájaros, el estruendo de las tormentas y el crepitar del fuego.